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¿Tomamos una ducha o un baño?

Una ducha en vez de un baño ahorra hasta 150 litros de agua, es decir, más del 50 % del agua que suele consumirse en esa acción. Si no alargamos las duchas más de lo necesario, el ahorro económico anual se contará en cientos de euros. Recuerda cerrar el grifo mientras te jabonas, después del primer enjuague.

Ducha

Si el presupuesto lo permite, la opción más completa es la de la instalación en el aseo de bañera combinada, una opción muy moderna que incluye la accesibilidad del plato de ducha y la comodidad y relax de la bañera.

Las diferencias entre esas dos maneras de asearse son sutiles pero existen. El baño no tiene porqué asegurar una limpieza más completa que la ducha pero, es cierto, que permite el ablandamiento de la superficie más externa de la epidermis, facilitando el alejamiento de todas las impurezas de la superficie después del enjabonado.

En la ducha la impregnación en el agua es menor, pero añade el efecto de arrastre mecánico, debido a la fuerza de la presión de las gotas. Además la renovación del agua que se produce en la ducha alrededor del cuerpo contribuye a la eliminación de la suciedad.

Además de higiene estos movimientos ejercen una influencia sobre el sistema nervioso diferente: el baño tiene efecto sedante y la ducha estimulante. Por lo general, la temperatura del agua del baño y de la ducha corresponde a la del cuerpo, por lo que a una temperatura inferior tiende a estimular y a una más elevada tiene efectos sedantes. Aunque no se pueden generalizar ya que cada persona es diferente.

El factor psicológico en la elección de un baño o una ducha es esencial, minimizando todas las consecuencias de orden fisiológico que puedan producirse.