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Rompiendo mitos de ducharse con agua fría en verano

Es importante destacar que si eres de esas personas cuyo objetivo es mejorar todos estos factores y a quien no importa demasiado la sensación de calor al salir de la ducha en verano, puedes seguir duchándote con agua fría, como has hecho siempre.

Como hemos dicho, es común pensar que aliviaremos el calor del ambiente con una ducha de agua fría, pero ¿es esto del todo correcto?

¿Qué ocurre cuando tomamos una ducha de agua fría?

Cuando tomamos una ducha de agua fría, nuestro organismo pone en marcha unos mecanismos de regulación de la temperatura corporal. ¿Esto qué quiere decir? Aunque el contacto térmico del agua fría en nuestro cuerpo caliente genere una sensación instantánea de frío, esta sensación será totalmente pasajera: lo que ocurre es que nuestro organismo se reactivará y el gasto energético hará que, una vez salidos de la ducha, sintamos más rápido el calor.

Es por eso que siempre se recomienda ducharse no tanto con agua caliente (que ya hemos dicho que suele ser perjudicial para la hidratación y suavidad de la piel), pero sí con un agua templada que esté unos grados por encima de la temperatura ambiente.

Por otro lado, hemos de tener en cuenta que si nos metemos bajo la ducha de agua fría de manera brusca en esta época del año, podemos llegar a sufrir una repentina congestión de nuestros órganos internos, cuyos efectos negativos podrían llegar a afectar a nuestro corazón y nuestros riñones.

Lo ideal sería empezar a ducharnos con agua caliente (sin abrasar)

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