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“Espejo, espejito mágico”

Los espejos, mágicos no llegan a ser pero imprescindibles un rato. En los baños son una pieza obligada ya que su funcionalidad es máxima y actúan multiplicando la luz, lo que hará parecer a esa estancia, mucho más amplia y luminosa.

Hace unos años no había gran misterio en torno a ellos. Eran cuadrados y ocultaban detrás un botiquín. El aspecto estético quedaba en segundo plano, mejor dicho, desaparecía. Ahora el botiquín ha cambiado de lugar y el espejo ha perdido volumen ganando en diseño.

Tipos de Espejo

Los hay de todo tipo, formas y con accesorios incluidos. Desde el exento, aquel que no está sujeto a la pared, que quedará bien en tu aseo solo si tienes una encimera muy laaaaaaarga y encaja mejor con los ambientes femeninos ya que dará al lavabo aspecto de tocador.

Espejo exento a modo de tocador.

Espejo exento a modo de tocador.

Los tan de moda lavabos dobles necesitarán un espejo doble que los acompañe. Son una solución para esa opción de aseo ya que si colocamos un solo espejo quedaría desproporcionado y muy pesado, la opción de la pareja queda mucho más natural.

Una pareja de espejos, para una pareja de lavabos.

Una pareja de espejos, para una pareja de lavabos.

Si el mueble está lacado, aprovecha a lacar también el marco del espejo de la misma forma y color que el armario para construir una unidad visual.

Espejo y mueble crean una unidad.

Espejo y mueble se funden en un elemento.

Y el último grito son los que integran otros apliques, incluso los grifos y las luces. Aportan luz directa, muy importante ya que es más nítida que la que nos viene del techo y no genera sombras.

Espejos que también nos iluminan.

Espejos que nos iluminan.

Recuerda: para que no se empañen mientras utilizas el agua caliente, solo necesitas aplicar un poco de espuma de afeitar, extenderla y retirarla con un paño para cristales. El resultado es perfecto.