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Errores que cometes en la ducha y no te das ni cuenta

Todos tenemos la rutina de ducharnos al menos una vez al día, pero lo más seguro es que estés haciendo cosas mal cuando te duchas y no te estés dando ni cuenta. Las duchas no solo los hacen estar más limpios si no que nos ayuda también a sentirnos mejor. Te contamos los hábitos que seguramente estés haciendo mal y que perjudican a la salud de tu piel y tu cabello.

El ducharse más veces no es sinónimo de ser más limpio. Nuestra piel es el primer mecanismo de defensa que tenemos contra los agentes que hay en el exterior y si estás continuamente lavándote, estás quitándote defensas.

Las duchas no tienen que durar más de 10 minutos. Estar más tiempo en la ducha puede hacer que tu piel se seque y tenga un peor aspecto. Y qué el agua esté demasiado caliente tampoco es bueno para tu piel ya que además de la sequedad que te provoca, también produce desescamación, elimina grasa de la piel exponiéndola a bacterias y sustancias perjudiciales y provoca un flujo sanguíneo excesivo que puede desencadenar en inflamaciones, enrojecimientos de la piel… lo recomendable es que la temperatura no sea superior a 44 grados centígrados para poder eliminar bien la suciedad y bacterias.

Usar demasiado jabón y de mala calidad. Muchos de los jabones que nos encontramos en los supermercados contienen demasiados tensoactivos, ácido y un valor alto de PH, lo cual no es nada bueno para tu piel y tienes que intentar evitar su uso. Una de las señales para saber que jabones no son nada buenos para tu piel es si produce mucha espuma. Por eso, lo ideal es que utilices geles que cuiden las propiedades y características naturales que tiene tu piel.

No limpiar las uñas o dejarse la espalda y piernas. La incomodidad de frotar esas zonas o la pereza de agacharte puede hacer que descuidemos la higiene de esas zonas que también son importantes. Aunque también es cierto que las zonas en las que se suda más requieren de más limpieza y jabón.

Usar mucho la esponja. Es recomendable usar la esponja solo una o dos veces a la semana y que después de usarlas, estas se sequen al sol para evitar que salgan mohos que pueden causar hongos u otras infecciones.

La toalla. Lo más seguro es que uses todos los días la misma toalla y que esta la seques dentro del baño colgándola cuando terminas de secarte y esto es un error. Además de que frotar tu piel con demasiada fuerza puede que te deje la piel roja e irritada. Dejar la toalla en un ambiente húmedo la expone a que sea un foco de bacterias que luego se traspasarán a tu cuerpo y rostro cuando la vuelvas a usar.

El pelo y no lavárselo bien. Seguramente te extiendas el champú por todo el pelo y lo estés haciendo mal ya que se recomienda no extender este por la zona de la coronilla. Después, tienes que aclararlo con mucha agua para evitar que se queden residuos y si eres de las/los que usan mascarilla o acondicionador, un truco es después de aplicártelo, te pases un cepillo con el producto dado para quitarte los enredones que tengas y cuando salgas a la ducha no tengas ni un nudo.

 

 

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