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Cómo elegir una válvula de ducha – Manual o Termostática

Las válvulas de ducha controlan el flujo de agua hacia las “salidas”. La premisa es simple, pero como con cualquier cosa en la industria del baño, existe una jerga demasiado complicada que puede confundir a aquellos que no pertenezcan profesionalmente a este sector. En esta guía echaremos un rápido vistazo a las diferencias entre las válvulas que son controladas por termostato y las que se controlan manualmente.

 

Válvulas de ducha manuales

 

Las válvulas de ducha manuales son baratas y fáciles de usar. Inclinas o giras una palanca para establecer el flujo y la temperatura. Por lo general, son adecuadas tanto para baja como para alta presión, aunque debes tener cuidado de verificar la clasificación de presión, ya que algunas de ellas tienen un desviador que puede hacer que requieran una alta presión para conseguir un flujo decente.

Normalmente, una sola palanca sirve tanto para controlar la temperatura como la velocidad de flujo del agua. El inconveniente principal con una válvula de ducha controlada manualmente es que no hay control “termostático”. En otras palabras, si te estás duchando alegremente y alguien abre un grifo o vacía el inodoro en otra parte de la casa, es muy posible que pegues un salto del susto mientras tratas de evitar el contacto con agua hirviendo o agua helada. Ciertamente no es divertido, y no es ideal si tienes niños pequeños.

Las válvulas de ducha manuales están bien si vives solo, o si te gusta la emoción de no saber nunca cuándo una explosión de agua helada está en camino, pero ciertamente no es una solución ideal.

 

Válvula de ducha termostática

 

El propósito de una válvula de ducha termostática es ofrecer un control preciso sobre la temperatura del agua de tu ducha.

Una válvula de ducha termostática está diseñada para mantener la temperatura del agua dentro de un rango de +/- 2 ° C, por lo que no hay una variación notable en el cambio de temperatura cuando te estás duchando. Si hay una reducción repentina en el flujo entrante de calor o frío, la válvula termostática responderá para compensar y mantener una temperatura constante. Si falla el agua caliente o fría, las válvulas termostáticas se apagarán para evitar que te quemes o te congeles.

Por lo general, una válvula de ducha termostática tiene 2 o 3 manijas, dependiendo de la cantidad de salidas que desees controlar. Aunque si solo dispones de una sola salida de agua, tener una sola manija no sería un problema. Una vez que hayas encontrado la posición de temperatura perfecta, puedes dejarla así, lo que significa que podrás tomar tu ducha a esa  temperatura todos los días de la semana.

 

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